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Escribir con mala ortografía es equivalente a hablar con la boca llena

Si hablamos de educación, la ortografía delata completamente no sólo la cultura, sino el cuidado que una persona pone a sus mensajes.

 

 

Se piensa que la imagen es algo externo, pero no siempre es cierto: muchas veces lo que haces tiende a dañar lo que la gente piensa de ti mucho más allá de cómo te vistes o cómo son tus modales.

 

Nunca voy a olvidar una cena que tuve con un hombre encantador quien, para asegurar su conquista, me envió un ramo de flores a la mañana siguiente y, ¡oh error!, o tal vez favor, su mensaje tenía un error ortográfico imperdonable. Ahí se terminó lo que podía haber sido una historia de amor por el sólo hecho de que su educación escolar podía haber sido deficiente, pero ya estaba en edad de cultivarse y de saber que la palabra hermosa se escribe con h.

 

En sentido contrario también he tenido gratas sorpresas al descubrir que un diseñador gráfico, por poner un ejemplo, conoce las reglas de ortografía o que una ama de casa cuida todos los acentos como a sus hijos. Descubrir un mensaje impecablemente escrito, ahora que desde el teléfono o la computadora tenemos este tipo de intercambios con desconocidos, colegas, jefes y amoríos, resulta de vital importancia porque describen un nivel académico, lo mismo que un interés por superarse.

 

Algunos programas y plataformas tienen un corrector de estilo que puede ayudar a identificar ciertos problemas, aunque no dudo que te hayan metido en uno que otro problema si los tienes en el modo de corrección automática. Aun así, es buena idea escribir los correos, textos o mensajes en un programa que pueda verificar la ortografía. No obstante, no es un sistema infalible, especialmente cuando se trata de palabras homófonas que tienen una escritura similar pero que con un cambio de letra se transforma completamente su significado, como las intención (propósito o finalidad) e intensión (intensidad). Lo mismo sucede acentuando de manera diferente está (de estar) o ésta (sustituyendo al sujeto), o algo tan común como el uso de tu (tu bolsa) o tú (refiriéndose a ti).

 

Entonces, si te has esmerado en aprender las reglas para comer educadamente en la mesa, si has pulido tu imagen y tus logros profesionales te han abierto puertas, ¿no crees que es una buena oportunidad para refinar tu escritura con buena ortografía? Tienes que creerme cuando te digo que la omisión de un acento, la utilización de uno equivocado o usar una letra por otra, puede arruinar una oportunidad laboral o social, tanto como mostrar tu comida dentro de la boca mientras platicas.

#Knowtherules  #Breaktherules

 

Fotografía: SHOWbit